Posted by: Ramone | 2 September 2010

EVS experience. Baltic memories.

“El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día.”
Paulo Coelho

Artículo publicado en Xornal Galicia: http://xornalgalicia.com/Article71774.phtml

Ahora que atrás dejo un largo periplo de experiencias a orillas del Báltico, es momento de echar la vista atrás y hacer balance de lo vivido. Este otrora desconocido rincón del mundo sonaba a mis oídos como a la mayoría de quién ahora lee estas líneas; cual ruido desacompasado que toma su tiempo en tornar música. Y es que cada esquina del planeta es como una canción compuesta por quienes la habitan. Todas diferentes, melódicas. Unas más famosas que otras, y de las que cada uno tenemos nuestras favoritas. Todas compuestas por sinfonías únicas e irrepetibles, pero solamente capaces de calar en tu ser cuándo te atreves a danzar en ellas…

Modesto país a los ojos del mundo, Letonia ha sido mi hogar el último año. Hermana de sus vecinas bálticas Estonia y Lituania, visitar sus tierras es entender cuán diferentes son entre ellas. Aunque todas comparten una fuerte influencia de la Rusia que por tantos años fue su madre, y a la que hoy miran con orgullo de independencia para escribir nuevamente su propio futuro.

La aterida Estonia desarrolla su independencia como la pequeña de sus primas escandinavas. Bella y fría como sus gentes, su majestuosa Tallin esconde una de las más hermosas y acogedoras capitales europeas. Caminando entre las murallas de la Old Town, uno logra relajarse completamente y olvidar el mundo exterior, embriagado por el hechizo de una encantadora ciudad de juguete.

Tallin, Estonia. Otoño 2009

Cambio las uvas de mi tradición natal por la luna llena que acompaña la despedida del año. Esta vez comparto la celebración en la céntrica plaza de la capital con mi amigo americano Chris y gente de todos los continentes, mientras disfrutamos de la cuenta atrás y el año nuevo bajo la incesante nieve. Me invita al especial verano que no debería perderme aquí. Pero por entonces ya sabía perfectamente que no tardaría tanto en volver.

Su situación geográfica talla uno de los más espectaculares veranos que haya jamás vivido. En tierras dónde la noche nunca muere, la ciudad más nórdica del báltico goza de días de 22 horas en temporada estival, atrezo de la madrugada con su tenue azul oscuro. – “Dicen que los estonios adquirimos el carácter de nuestro duro clima”-, me confiesa Piret al cobijo de un café, mientras fuera esboza perezoso el tibio verano en las calles de la ciudad. Y he de decir, que pese a los eternos inviernos que moldean su aparente personalidad, lo acogedor de sus gentes hace a uno sentirse como la que un día fue su casa.

Lituania vive al sur de las tres mellizas entre el gran contraste que marca su carácter. Kaunas, Panevėžys y otras ciudades del país esconden una realidad post-soviética mantenida entre los grises bloques de hormigón de las secuelas de un tiempo pretérito…

Y es en contrapartida a ésta realidad dónde nacen sus playas al Oeste del país. Las inmensas costas de Klaipeda son conocidas por ciclistas y aventureros como paraísos naturales que recorren el istmo de Kurilandia. Un nombre de cuento de hadas que termina dónde la dura realidad de Kaliningrado la hace despertar como estandarte ruso mantenido hasta límites polacos.

Pero entre callejuelas estrechas y antiguas, movimiento, animación y colorido se erige Vilna, la capital más latina del báltico, gozando de una vida y espontaneidad en sus gentes envidiable en estas latitudes. Claro ejemplo de ello es la auto-declarada independiente República de Užupis, o barrio de los artistas, un mágico y único rincón en Europa. Nativos, hippies, Hare Krishna, turistas, gatos, coloridas casas, puentes colmados de candados testigo del amor de los prometidos… todo embellece este único paraje. “Todo el mundo tiene derecho a vivir a las orillas del Río Vilnele, mientras el Río Vilnele tiene el derecho de fluir al lado de todo el mundo.” reza el primer artículo de los 41 de su propia constitución, que recoge otros tantos derechos fundamentales tales como “Un perro tiene derecho a ser un perro” o  “Todo el mundo tiene derecho a no ser amado, pero no necesariamente.”. Sencillo y espectacular, como la magia.

Uzupis, Lituania. Primavera 2010

Y es aquí en Letonia dónde, descansan mis sueños desde hace ya un año. Toda una vuelta alrededor del Sol a través de tantas experiencias como voluntario Europeo. Aquí he gritado de alegría, aquí he citado mis miedos. He conocido el destino y derramado lágrimas de todos los colores. Agua salada endulzada con la experiencia de vibrar con el presente a cada minuto, una experiencia única que permanecerá por siempre en mi memoria.

En Letonia puedes vivir la influencia rusa más elevada de las tres repúblicas, de dónde no en vano la mitad de la población es originaria. El país ha representado para mí un fuerte contraste cultural, personal, geográfico y climático mucho más alto de lo que esperaba dentro de Europa.

Su orografía se extiende en un verde horizonte sin montañas, asomando en puntuales zonas colinas que alivian la adicción de los adictos a los deportes de nieve en invierno. Parques y reservas naturales decoran el país en un monótono verde estacional, y pequeños pueblos puntualizan sus paisajes. Desde mi casa en la costa de Liepāja, me he sentido afortunado de descansar bajo los colores de este incomparable cielo que siempre me ha acompañado, el mismo tantas veces rugiendo en las furiosas y espectaculares tormentas de verano.

Liepaja, Latvia. Otoño 2009

La capital Riga cobija al millón de personas que representa la mitad de la población, trenzada entre los puentes sobre del río Daugava, la Ciudad vieja, y las hermosas catedrales que se alzan sobre el marco que inmortalizan las postales. El pasado de Letonia, al igual que el de sus hermanas, está lleno de cicatrices de sangre, resistencia y ocupación de una caprichosa historia nunca harta en repetirse.

Riga, Letonia. Primavera 2010

Mi estancia coincide con el invierno más duro de los últimos años, dónde salir a por leña a la caseta del jardín para calentar la habitación se convierte en toda una aventura a 25 grados bajo cero. Romántica vida al abrigo de una de las hermosas casas de madera que pueblan esta ciudad, mientras los termómetros en el exterior de las ventanas de cada hogar arrojan una idea de la fuerte influencia con la que el clima marca la rutina diaria. Hasta entonces, nunca había pensado que podría atravesar a pie el río helado de la ciudad, o adentrarme cientos de metros caminando sobre el mar, sorteando la belleza de las olas congeladas a mi paso…

Liepaja, Letonia. Invierno 2010

Aprendo en el día a día con los niños la sencillez y alegría que el mundo de los adultos un día encerró bajo llave en el salto a su madurez, y que ellos todavía conservan. Aprendo con mis compañeros voluntarios de valores y compañerismo. Aprendo un día más y como de costumbre, de la sonrisa de buenos días que mi vecino Dimitri me regala porque  -“en tiempos difíciles la gente se vuelve más arisca para con los otros”- , apunta apreciando mi cercanía. Un servidor del ejército ruso en Siberia durante tiempos soviéticos, que conserva intacta la bondad y nobleza de su mirada.

La rutina diaria, el trabajo, el contacto humano y la sencillez de las pequeñas cosas hacen palpar detalladamente las diferencias culturales de un país tan diferente a mis raíces. La resistencia inicial no tarda en dejar paso a la aceptación, y más tarde al entendimiento. Las grandes diferencias tomarán forma de bases sobre las que esculpir empatía y compasión en cada choque cultural que a menudo se nos presenta. Una experiencia única que llena el corazón de todos aquellos que hemos tenido la suerte de vivirla…

Y como en cada viaje, cada historia y cada vida, el paso del tiempo y la experiencia forjan su imborrable memoria en el Alma. Es momento de desplegar las velas hacia nuevos horizontes, allá donde quizá el destino tenga reservado un hueco en blanco entre sus renglones.

“El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día.”

Ramón Couto. 2 de Septiembre 2010

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Responses

  1. Muy buen post, felicidades por todo supercrack.

  2. quién siembra recoge y tú estás recolectando todo aquello que en tus vidas has ido haciendo besos


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