Posted by: Ramone | 26 June 2010

Laberinto

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Pedro Calderón de la Barca.
-La Vida es Sueño.-

Perseo guardaba siempre con mimo su pequeño libro de cuentos bajo su desgastada chaqueta. Se lo había regalado su Padre. Tan lleno de colores y animales sonrientes, princesas de largas trenzas y amaneceres interminables. Tapas duras y usadas, el mismo leído una y otra vez y del que nunca se cansaba soñar ser protagonista. El mismo libro que le acompañaba cada noche en la vigilia, antes de volver al mundo de los sueños en los que verdaderamente se sentía Él mismo. El romance que le susurraba al oído esas releídas historias del mundo brillante y resplandeciente que sobrevolaba cada noche.

Por el día, no lo sacaba a la luz más que en contadas ocasiones y lo guardaba con recelo para leerlo en su intimidad. A veces, cuando todo a su alrededor tomaba un cáliz más denso, encontraba el rincón sobre el que dejar deslizar su espalda en la pared, acurrucándose en secreto para abrir una de aquellas maravillosas páginas. Los mayores nunca comprenderían sus historias, pues la magia no estaba hecha para la mente, sino para el corazón. Entre la muchedumbre de los adultos, Perseo y su fábula eran uno solo, coloreando el grisáceo entorno de su realidad con otra canción de esperanza.

Las acartonadas hojas de algún episodio le recordaban no exponerlo nuevamente a la hostil lluvia del rudo mundo de ahí afuera… La última vez que confió en el cielo, la lluvia robó uno de sus capítulos. Mientras sus lágrimas se mezclaban con el azote de la tormenta, las gotas acariciaban su empapado rostro despertándole a un mundo diferente. Los duendes habían dejado de danzar alrededor de los cedros, en un extraño lugar dónde hasta las páginas más bonitas pueden sangrar ríos de colores.

Pero con el tiempo, comenzó a dibujar sobre la superficie de aquellas páginas que la tormenta había renovado y secado para siempre. Ahora tenía un sitio dónde escribir su propia fábula, y comprendía que el mundo ya no era solamente el que otros habían pintado para él. Aprendió a amar a la lluvia, aquella que había purificado el corazón con el que hoy redactaba sus propia leyenda.

Hoy Perseo desabrocha los botones de su pequeña chaqueta y abraza con su libro al mundo que le rodea queriéndolo como es, sin pedir nada a cambio. Recuerda en la eternidad de las más profundas noches, como acunaba en su regazo el presente de esperanza en el que cobijarse, bendición que tantas veces le dio fuerza para seguir siendo inocente.

Sus cuentos siguen más puros y vivos que nunca ahora que son uno con los elementos. Sabe que el Cielo sonríe para Él cuando tiene ojos para verlo. Y sabe que un día, creer en sus hadas, hará que la lluvia purificadora de aquel entonces dé vida al más precioso de los capítulos con los que sueña cada noche.


Ramón Couto.  26 June 2010

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